Malabo, Guinea Ecuatorial. – El papa León XIV arribó a Guinea Ecuatorial para cerrar su gira africana, siendo el primer papa en visitar el país desde 1982. La llegada del pontífice genera esperanzas en un contexto de desigualdad y corrupción, desafiando la situación política del país.
Multitudes celebraron su llegada, destacando la importancia del evento para los católicos locales. Diosdao Marques, funcionario de la Iglesia, expresó la alegría de la comunidad, enfatizando que la visita es una bendición que podría inspirar cambios significativos en el país. Los habitantes miran hacia el papa con expectativas de mejoras en su situación.
Guinea Ecuatorial, gobernada por Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, enfrenta numerosos problemas sociales. A pesar del descubrimiento de petróleo en la década de 1990, más del 50% de la población vive en condiciones de pobreza. Organizaciones de derechos humanos han documentado la corrupción del régimen, lo que genera desconfianza entre las comunidades.
El papa León ha abordado temas de desigualdad y corrupción en sus discursos. En su encuentro previo con el presidente de Camerún, Paul Biya, subrayó la necesidad de erradicar la corrupción para consolidar la paz y la justicia. Su presencia en Guinea Ecuatorial se considera una oportunidad de otorgar visibilidad a los problemas que enfrenta la población.
Con un 75% de católicos en su población, Guinea Ecuatorial tiene una fuerte conexión con la Iglesia, pero esta relación con el gobierno complica su capacidad de actuación. La visita del papa podría ser un momento decisivo para impulsar un mayor enfoque en los derechos humanos y la justicia social en este contexto desafiante.

