La disminución en ocupación hotelera y sobreoferta inmobiliaria amenazan la recuperación del destino en el Caribe Mexicano.
Tulum atraviesa un período de claro descenso en su actividad turística e inmobiliaria, afectando su imagen como uno de los destinos más importantes del Caribe Mexicano. Durante la temporada de verano, la ocupación hotelera se situó en torno al 30%, marcando una notable baja en comparación con años anteriores, y poniendo en duda unas expectativas de recuperación inmediatas.
Este escenario revela problemas estructurales que llevan décadas sin resolverse, como deficiencias en infraestructura, planeación urbana desordenada y carencia de servicios básicos. La expansión inmobiliaria rápida y descontrolada ha provocado una sobreoferta de más de 560 desarrollos en construcción, complicando la accesibilidad y generando conflictos en la conservación de playas públicas, además de alejarse del equilibrio que caracteriza a un destino sustentable.
Los retos internos también afectan la experiencia del visitante, pues problemas como drenaje deficiente, basura, inseguridad y alumbrado insuficiente reducen la percepción de calidad y seguridad en el destino. Sin embargo, las autoridades esperan que la temporada invernal impulse una recuperación significativa; estiman que para diciembre las ocupaciones superen el 80%, impulsadas principalmente por turistas europeos y estadounidenses.
El éxito de esta etapa dependerá en buena medida del trabajo coordinado entre el sector público y privado, enfocado en mejorar la infraestructura, regular el crecimiento y promover un turismo sostenible que reactive la economía local y preserve la belleza natural y cultural de Tulum.
