El gobierno redirige recursos hacia corredores industriales y mantiene la inversión en proyectos turísticos como parte de su estrategia ferroviaria hasta 2026.
El financiamiento para los sistemas ferroviarios en México refleja una tendencia hacia la diversificación de objetivos y regiones. Entre 2022 y 2026, la inversión total en infraestructura ferroviaria disminuirá en más de un tercio, centrando mayores recursos en corredores industriales en el norte y el Bajío, mientras mantiene soporte al Tren Maya. Este proyecto, cuya operación turística aún busca consolidarse, continuará recibiendo apoyo estatal dado su carácter subsidiario para pasajeros y actividades no comerciales, en línea con prácticas internacionales.
Hasta ahora, las acciones para incrementar la demanda en el sureste —que incluyen paquetes turísticos y desarrollo de infraestructura hotelera— no han provocado un flujo estable de pasajeros. Por ello, la estrategia gubernamental contempla el impulso de cargas y la conectividad industrial para equilibrar los costos y promover un crecimiento sostenible. Los nuevos proyectos como Saltillo-Nuevo Laredo y Querétaro-Irapuato apuntan a fortalecer los hubs logísticos del país, en particular en el Bajío, donde la presencia de parques industriales y armadoras motiva mayor inversión en infraestructura de carga ferroviaria.
A pesar de estos cambios, el Tren Maya sigue siendo una pieza clave en la imagen del país ante eventos internacionales como la Copa del Mundo en 2026. La estrategia turística aspira a atraer visitantes a múltiples destinos, impulsando así su proyección global. La conexión aérea en Cancún y Mérida, junto con una percepción de seguridad en la región, refuerzan las expectativas de un incremento en el flujo turístico que beneficiaría a la economía y al turismo en la zona.
