La operación busca reducir riesgos y mantener la estabilidad penitenciaria, tras detectar conductas delictivas y liderazgo negativo en internos.
En un esfuerzo por fortalecer la seguridad en el sistema penitenciario mexicano, se realizó el traslado de 25 internos considerados de alto riesgo desde penales en Michoacán hacia centros federales de reinserción social. La operación, que se puso en marcha en el marco del programa “Plan Michoacán por la Paz y la Justicia”, tiene como objetivo disminuir las amenazas internas relacionadas con conductas delictivas y posibles actos de corrupción.
Los internos seleccionados presentaban patrones de liderazgo negativo, participación en disturbios y vínculos activos con actividades criminales, además de contar con recursos económicos que facilitaban la corrupción dentro de las cárceles. La movilización fue ejecutada con la participación de 225 elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y de la Guardia Nacional, y se realizó mediante transporte aéreo hacia cuatro penitenciarios federales en diferentes estados.
Los reos fueron redistribuidos de la siguiente manera: 10 al Centro Federal de Reinserción Social No. 14 en Durango; 5 al CEFERESO No. 4 “El Rincon” en Nayarit; 5 al CEFERESO No. 18 en Coahuila; y 5 al CEFERESO No. 5 en Veracruz. La medida se inscribe en una estrategia integral para desarticular redes delincuenciales internas y mejorar las condiciones de seguridad en las cárceles mexicanas.
Este tipo de operativos reflejan la necesidad de afrontar la presencia del crimen organizado en las prisiones, que representan un eslabón clave en la estructura delictiva del país, impactando tanto en la seguridad pública como en la protección de las instituciones penitenciarias. Históricamente, estos esfuerzos buscan equilibrar el control penitenciario y prevenir acciones que puedan desestabilizar el sistema judicial y generar mayor violencia en las calles.
