La recuperación del comercio ganadero con México podría aliviar la caída de oferta y reducir los altos precios de la carne en Estados Unidos.
La industria cárnica en Estados Unidos enfrenta una importante tensión debido a la prolongada suspensión en la importación de ganado vivo desde México, la cual duró casi un año. La interrupción se originó por un brote de la mosca del gusano barrenador, un problema sanitario que desató preocupaciones sobre la bioseguridad en la frontera entre ambos países. Sin embargo, en un contexto donde la oferta de ganado se ha reducido significativamente en Estados Unidos, el estado de Texas impulsa la reanudación inmediata de las importaciones para estabilizar el mercado y atender la demanda interna. Expertos en sanidad animal aseguran que las medidas de control y bioseguridad implementadas en la frontera son suficientes para evitar riesgos, lo que refuerza la postura de que no hay motivo para seguir con las restricciones. El comercio de ganado mexicano tiene una historia importante, ya que durante décadas representó más del 60 % de las importaciones de ganado en Estados Unidos, con millones de animales en tránsito anualmente, muchos de los cuales llegan a ranchos en Texas, Oklahoma y Nuevo México. La interrupción ha contribuido a que los precios de la carne de res se eleven a niveles históricos, afectando tanto a productores como a consumidores. Actualmente, con una menor disponibilidad de ganado debido a sequías y altos costos de producción en Estados Unidos, la reactivación de las importaciones mexicanas se presenta como una estrategia clave para equilibrar la cadena de suministro y contener los precios. Las negociaciones bilaterales continúan en marcha, con el objetivo de establecer una fecha definitiva para la reapertura, mientras que en el ámbito estatal, Texas presiona para acelerar los procedimientos. La eventual reanudación no solo fortalecerá la economía ganadera local, sino que también beneficiará a los consumidores estadounidenses, quienes enfrentan costos elevados en la compra de carne. La decisión dependerá, en gran medida, del progreso en los controles sanitarios y de un acuerdo bilateral que garantice la seguridad de todo el proceso.
