El comportamiento del mercado, cambios en remesas y ajustes fiscales perfilan un panorama complejo pero lleno de oportunidades para consumidores y negocios en el próximo año.
El mercado de consumo en México presenta una mezcla de desafíos y oportunidades para 2024, influenciado por tendencias en inflación, remesas y cambios fiscales. La inflación general se mantiene controlada en torno al 3.6%, alineada con los objetivos del Banco de México, aunque la inflación subyacente y los precios de alimentos continúan elevándose, afectando el poder adquisitivo de los hogares.
El Índice de Precios al Consumidor de la Canasta de Consumo Mínimo refleja un aumento del 3.61%, principalmente impulsado por alimentos, bebidas y tabaco, lo que obliga a las familias a reajustar sus gastos y celebraciones. Paralelamente, las remesas, sostenes económicos fundamentales para millones, muestran cinco meses consecutivos de disminución, presentando una caída anual en agosto del 8.3% debido a la apreciación del peso y la inflación en Estados Unidos, lo cual reduce su capacidad de compra.
El entorno fiscal se prepara para cambios en 2026, con nuevos gravámenes sobre productos como refrescos, alcohol y cigarrillos, además de impuestos a opciones “light” o “zero”. Esto incentivará compras anticipadas y estrategias de precios por parte de las empresas, mientras estas ajustan sus portafolios para mantenerse competitivas en un escenario de mayor carga fiscal.
A pesar de estos retos, diciembre se proyecta como un mes con alta actividad en consumo. La baja en la tasa de interés de referencia, actualmente en 7.25%, favorece un uso más activo del crédito, especialmente a través de esquemas “compra ahora, paga después”, que ganan popularidad en categorías de mayor inversión.
Por otra parte, los consumidores están adoptando comportamientos más analíticos y omnicanal. Comparan precios en diferentes plataformas, revisan recomendaciones y buscan coherencia entre canales físicos y digitales. La tendencia de “bajarse un escalón” se refleja en el incremento en el uso de marcas propias, productos accesibles y promociones directas, modificando el perfil del gasto en alimentos, tecnología y servicios.
En alimentación, las celebraciones y menús reflejarán estos cambios: menos cortes premium, más proteínas económicas y opciones sencillas. En viajes, prevalecerá la preferencia por destinos nacionales, estancias cortas, transporte terrestre y planes de pago en mensualidades. Este escenario exige a los negocios adaptarse a la demanda de mayor transparencia, precios competitivos y propuestas de valor que respondan a las nuevas dinámicas de consumo en México.
El contexto económico global, con inflación y fluctuaciones cambiarias, continúa impactando en las decisiones de gasto y ahorro, haciendo indispensable que empresas y consumidores sean más estratégicos en sus movimientos para aprovechar las oportunidades y mitigar riesgos en 2024.
