La reducción en la tasa de interés de referencia no ha provocado caídas significativas en las tasas de créditos para consumidores, beneficiando a ahorradores y afectando a prestatarios.
Desde marzo de 2024, el Banco de México ha reducido la tasa de interés de referencia de 11% a 7.25%, en un intento por estimular la economía. Sin embargo, las tasas aplicadas a créditos bancarios para los consumidores han mostrado una disminución muy limitada, reflejando un rezago que afecta tanto a quienes buscan financiamiento como a los ahorradores.
Por ejemplo, los créditos con tarjeta de crédito han mantenido una tasa promedio cercana a 52% desde abril de 2024 hasta junio de 2025, evidenciando que la reducción no se ha trasladado en igualdad de medida al costo del crédito. Lo mismo ocurre con los créditos de nómina y automotrices, cuyos costos permanecieron casi estables en ese período.
Solo los préstamos personales han visto una disminución más significativa, pasando de aproximadamente 44% a 41% en el último año, aunque aún mantienen niveles elevados. La lentitud en la reacción de las tasas de interés de los créditos al consumo responde a la estructura del mercado financiero y a la preferencia por mantener rendimientos altos, lo que limita la transmisión inmediata de los recortes de Banxico.
Esta situación evidencia que la política monetaria, si bien influye en la economía, requiere tiempo para reflejarse en las condiciones de financiamiento al consumidor. La dinámica del mercado financiero sugiere que los efectos de las decisiones del banco central tardan en impactar en las tasas que enfrentan los usuarios, y que ese proceso puede extenderse más allá de los cambios en la tasa de referencia.
Pese a ello, las tasas de créditos hipotecarios ya presentan niveles más bajos, un indicio de que algunos segmentos del mercado empiezan a ajustarse, pero en general, el impacto en los costos del crédito de consumo continúa siendo moderado, afectando tanto a prestatarios como a ahorradores.
Este escenario subraya la complejidad del proceso de transmisión de la política monetaria y la importancia de considerar también otros factores macroeconómicos y de mercado que influyen en las tasas que enfrentan los consumidores.
