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Superávit frágil en México impulsa remesas y utilidades reinvertidas

México registró un superávit en su cuenta corriente en el segundo trimestre, sustentado en remesas y utilidades, aunque con vulnerabilidades que podrían afectar la economía.

Por Redacción2 min de lectura
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Aunque el país registró un saldo positivo en su cuenta corriente en el segundo trimestre, su magnitud y componentes muestran vulnerabilidades que podrían afectar la economía en el resto del año.

El Producto Interno Bruto de México presentó un superávit de 206 millones de dólares durante el segundo trimestre, lo que representa una ligera mejora respecto al déficit de 911 millones registrado en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, esta cifra es insignificante en relación con el tamaño de la economía, equivalente apenas al 0.04% del PIB, lo que indica que no se trata de un cambio estructural sustentable.

Este resultado positivo fue principalmente resultado del fortalecimiento de las exportaciones no petroleras, que aportaron casi 8,9 mil millones de dólares, y de las remesas familiares, que alcanzaron los 15,3 mil millones en ese periodo. A pesar de una caída anual de más del 11%, las remesas continuaron siendo un apoyo crucial para la balanza de pagos del país, compensando parcialmente déficits en servicios y en ingreso primario, el cual sufrió una salida de recursos por utilidades enviadas al exterior.

No obstante, la situación se complica al analizar la cuenta financiera. México experimentó una salida neta de capitales de aproximadamente 1.25 mil millones de dólares, en medio de salidas en inversión de cartera y derivados financieros. Aunque la inversión extranjera directa alcanzó cerca de 11 mil millones en el trimestre, la mayoría correspondió a utilidades reinvertidas, no a nuevos proyectos productivos, lo que limita el potencial de crecimiento económico futuro. A nivel anual, la IED creció un 68.5%, pero gran parte de ese incremento se atribuye a utilidades retenidas.

Expertos advierten que, debido a un resultado primario deficitario y un menor dinamismo en el comercio exterior, las proyecciones para cerrar el año indican un retorno a déficit en la cuenta corriente, cercano al -0.4% del PIB. La economía mexicana enfrenta desafíos derivados de un entorno internacional más competitivo y una menor demanda en Estados Unidos, principal socio comercial.

Este escenario evidencia que, pese a los avances temporales en los saldos, la economía mexicana aún depende de flujos externos que, si no se diversifican y fortalecen, podrían poner en riesgo su estabilidad a mediano plazo.

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