La administración de Claudia Sheinbaum continúa la estrategia de reducir el acceso a financiamiento externo, asegurando respaldo macroeconómico sin comprometer recursos.
México ha renovado por segunda ocasión su línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional (FMI), esta vez por 24 mil millones de dólares, un monto menor al solicitado en años anteriores. La decisión forma parte de una estrategia institucional que prioriza una gestión gradual y ordenada de los recursos, optimizando la estabilidad macroeconómica del país. La administración actual, al igual que la de su antecesor, mantiene esta línea de respaldo como un seguro ante posibles choques financieros externos, en un contexto de estabilidad financiera nacional y con una economía con perspectivas de crecimiento superior al 2% hasta 2027.
Desde 2009, México ha solicitado en seis ocasiones una línea de crédito del FMI, comenzando con 47 mil millones de dólares. La reducción en los montos buscados refleja una mayor solidez de las finanzas públicas mexicanas y una menor exposición ante riesgos internacionales, fortaleciendo la confianza en la economía local. Aunque recientes fenómenos naturales afectaron algunas regiones del país, la mandataria ha expresado que no contempla utilizar estos recursos en el corto plazo, priorizando la atención a los daños inmediatos. La reciente renovación reafirma el compromiso del país de mantener el equilibrio financiero sin descuidar sus obligaciones internacionales.
