La Presidenta señaló que la desaceleración económica responde a la situación global y no a cambios internos, defendiendo las decisiones del gobierno.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la desaceleración del Producto Interno Bruto (PIB) durante el tercer trimestre en México está relacionada con condiciones externas, principalmente la incertidumbre comercial con Estados Unidos y la disminución en la demanda de automóviles en ese país. La institución encargada de medir la economía, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), confirmó que el crecimiento anual fue de apenas 0.3%, con el sector industrial, especialmente la construcción, como el más afectado.
En una conferencia de prensa, la mandataria defendió las políticas internas y desestimó las críticas que señalan a la reforma judicial como la causa del freno económico. Afirmó que ninguna inversión se ha visto afectada por los cambios en la Corte, que fueron resultado de una elección popular. Además, resaltó que otros indicadores laborales muestran un incremento en el empleo, aunque la medición oficial no considere factores como la afiliación a través de aplicaciones digitales, lo que podría estar distorsionando la percepción de crecimiento.
Asimismo, resaltó que áreas como la electrónica están evidenciando un repunte, con nuevas inversiones, y anticipó que la próxima revisión del acuerdo comercial T-MEC aportará mayor certidumbre y proyectos. La Secretaría de Hacienda prevé un crecimiento de aproximadamente 1% para 2023, aunque hasta septiembre la economía sólo había avanzado un 0.4%. La tendencia refleja un escenario complejo, enfrentado a desafíos internacionales que afectan al país.
