Boston, Massachusetts. – Un nuevo informe del Greater Boston Food Bank indica que el 40% de los hogares en Massachusetts reportan inseguridad alimentaria, un aumento alarmante respecto al 37% del año anterior y más del doble de los niveles previos a la pandemia. Esta situación refleja la crisis económica que enfrenta el estado.
Catherine D’Amato, presidenta y CEO del Greater Boston Food Bank, señala que factores como la inflación persistente y el aumento de los costos de vivienda contribuyen a esta realidad. Además, los recortes en programas federales que apoyan a las familias más necesitadas han exacerbado la situación. Esta combinación ha dejado a muchas familias luchando para llegar a fin de mes.
El estudio realizado incluye datos deuna encuesta en línea que recopiló información de 18,000 residentes durante seis años. Entre los hallazgos más preocupantes se encuentra que las familias hispanas han experimentado las tasas más altas de inseguridad alimentaria, alcanzando un 63% en 2025. Las comunidades afroamericanas y LGBTQ+ también enfrentan niveles desproporcionados de esta problemática.
La necesidad de asistencia está en aumento; un 56% de los hogares con inseguridad alimentaria confía en programas comunitarios para satisfacer sus necesidades. Muchos de estos hogares, aunque reciben beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), aún requieren apoyo adicional para cubrir sus necesidades alimentarias básicas. La creciente demanda ha forzado a los bancos de alimentos a adaptarse a una carga significativa.
Congresistas como Jim McGovern enfatizan la importancia de incrementar la financiación estatal y mejorar las políticas públicas para abordar esta crisis. En el contexto actual, la administración estatal y las organizaciones comunitarias están trabajando en conjunto para redirigir recursos y responder a las crecientes necesidades de la población vulnerable.

