La prevalencia de depresión y ansiedad en el país aumenta, evidenciando brechas en atención y la necesidad de fortalecimiento en programas de prevención y tratamiento.
La salud mental en México enfrenta un panorama alarmante, con una creciente cantidad de personas que sufren trastornos como depresión y ansiedad. Datos recientes muestran que aproximadamente 15.4% de los adultos presentan síntomas depresivos, mientras que cerca del 20% reporta niveles severos de ansiedad, reflejando una problemática que afecta a millones de ciudadanos en todo el territorio nacional.
El impacto de estos trastornos va más allá de la salud individual, ya que contribuyen significativamente a la carga de discapacidad y a la disminución de la calidad de vida. La Comunidad Autónoma de la UNAM estima que más de 35 millones de mexicanos han atravesado al menos un episodio depresivo a lo largo de su vida, resaltando la magnitud del problema. Sin embargo, el acceso a atención especializada sigue siendo limitado, en particular en áreas rurales donde las brechas de cobertura aún son evidentes y la inversión en salud mental no alcanza los niveles internacionales recomendados.
En los primeros meses de 2024, se registró un aumento notable en las consultas por problemas psicológicos, especialmente en la Ciudad de México, donde la demanda se multiplicó exponencialmente. A pesar del incremento en la atención, el presupuesto destinado a salud mental sigue siendo insuficiente, dejando a gran parte de la población sin el tratamiento adecuado. Esta situación revela la urgencia de ampliar recursos, fortalecer programas de prevención y promover una cultura de cuidado psicológico para reducir la carga de estos trastornos que hoy afectan a una de cada cinco personas en el país.


