Mataró, Cataluña. – La Semana Santa en Mataró se llena de renovada energía con el aumento de jóvenes en la Hermandad de Jesús Cautivo y Nuestra Señora de los Dolores. Este año, casi sesenta nuevas caras se han sumado a los portadores, llevando consigo una pasión por la tradición que promete avivar las festividades.
Durante el Domingo de Ramos, los portadores cargan el trono del Jesús Cautivo, una tarea que exige resistencia física y emocional. Bajo el peso de 25 kilos, cada uno de los hermanos se esfuerza por dar vida a una tradición que ha marcado su comunidad desde 1986. Aunque el sufrimiento es evidente, el orgullo y la camaradería predominan, creando un ambiente de celebración en el que se entrelazan lágrimas y abrazos.
El capataz Manuel Prados, quien ha liderado ensayos en las semanas previas, ha notado un notable aumento en la participación. Con un equipo renovado, se han realizado prácticas hasta tres veces por semana, lo que ha facilitado la integración de los nuevos miembros. “Este año se siente un resurgir”, afirma Prados, reflejando el entusiasmo compartido por los veteranos y recién llegados.
A medida que se acercan las procesiones, la Hermandad se prepara con esmero. Cada ensayo es crucial para asegurar que los portadores aprendan a moverse al compás de la música y a compartir la carga del paso. Paula Zorrilla, de 23 años y vice-hermana mayor, señala que el interés juvenil por las tradiciones religiosas está en aumento. “La gente está abierta a estas cosas”, comenta, mostrando confianza en el futuro de la hermandad.
Con un reencuentro de hermanos y un ambiente de unidad, Mataró observa la llegada de la Semana Santa con esperanza y devoción. Mientras la música marca el ritmo y los ensayos continúan, la comunidad refuerza su compromiso con una tradición que sigue viva, dando vida a momentos que, como ellos dicen, “valen la pena”.

