Aunque en octubre el ingreso remesado aumentó respecto a septiembre, la cifra total se mantiene por debajo de 2024, afectando la economía familiar y la lucha contra la pobreza.
Las transferencias internacionales que reciben los hogares mexicanos continúan en tendencia a la baja durante 2025, registrando una caída en octubre que marca su séptimo mes consecutivo de disminución. En ese mes, el monto total de remesas fue de aproximadamente 5,635 millones de pesos, lo que representa un crecimiento del 8% en comparación con septiembre; sin embargo, esta cifra es un 1.7% menor que la recibida en octubre del año pasado. La cantidad promedio enviada por remitente se situó en 403 dólares, ligeramente superior a los 396 dólares del mes previo, reflejando un incremento en el monto promedio por envío.
El impacto de estas remesas en la economía mexicana es notable, especialmente en las familias vulnerables. Se estima que las transferencias han evitado que unas 491,000 personas en situación de pobreza extrema salgan de esa condición, según análisis de BBVA Research. Sin estas transferencias, el número de personas en extremo riesgo de pobreza en México podría aumentar de 6.9 millones a aproximadamente 7.4 millones, evidenciando el papel crucial de las remesas como un colchón financiero para muchas familias.
Históricamente, las remesas han sido un pilar importante en la economía familiar mexicana, facilitando el acceso a bienes y servicios básicos. No obstante, la tendencia a la baja en los ingresos remesados plantea preocupaciones sobre la salud económica del país y la necesidad de diversificar fuentes de ingreso. Contextualmente, esta reducción también refleja el entorno económico global y las fluctuaciones en las economías de los países de origen de los migrantes, factores que influencian las cifras disponibles y el bienestar social en México.
Con la economía global aún fluctuando, la dependencia de las remesas como soporte social y económico mantiene a México en una posición delicada. La continuación de esta tendencia puede requerir esfuerzos adicionales por parte de las instituciones para fortalecer otros mecanismos de apoyo a las familias más vulnerables y reducir su vulnerabilidad ante estas fluctuaciones internacionales.
