Ciudad de México. – Las remesas enviadas a México experimentaron su sexto mes consecutivo de caídas en septiembre de 2025, sumando un retroceso del 2.7% respecto al mismo mes de 2024 y un preocupante 6.5% en comparación con agosto. Esta racha descendente, que afecta a uno de los pilares económicos de millones de familias mexicanas, ha encendido las alarmas entre analistas y organismos como el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
El análisis detalla que, si bien el monto promedio de cada envío aumentó ligeramente un 2.1% anual, el número total de operaciones disminuyó un 4.7%, resultando en un flujo neto menor. En términos desestacionalizados, la baja mensual fue del 1.7%, confirmando que la tendencia no es meramente circunstancial.
La situación se agrava al considerar el poder adquisitivo. Ajustadas por inflación y un peso mexicano fuerte, las remesas reales en pesos cayeron un 11.6% anual, acumulando cuatro meses de retrocesos. Esto significa que los hogares receptores reciben menos dinero con menor capacidad de compra, justo en un momento de crecientes presiones inflacionarias.
El Estado de México lidera la contracción, con una caída del 24.6% en el tercer trimestre de 2025, seguido de cerca por la Ciudad de México (-20.3%) y Sonora (-17.1%). A nivel nacional, la baja fue del 5.3% anual, afectando a 24 de las 32 entidades federativas.
En el acumulado de enero a septiembre de 2025, las remesas sumaron 45,681 millones de dólares, un 5.5% menos que en el mismo periodo de 2024. Esta es la primera contracción para este lapso desde 2013, rompiendo una racha de crecimiento de más de una década.
Ante este escenario, expertos subrayan la necesidad de diversificar las fuentes de ingreso y fortalecer la economía interna a través de la inversión, la creación de empleos y la mejora de salarios, ya que depender exclusivamente de las remesas ya no es una estrategia suficiente para amortiguar los ajustes económicos en los hogares mexicanos.
