La caída en los envíos desde Estados Unidos afecta la economía de miles de familias que dependen de estos recursos en un contexto de desaceleración económica y políticas migratorias restrictivas.
Durante los primeros diez meses de 2024, las remesas enviadas a México alcanzaron un monto total de aproximadamente 51,3 mil millones de dólares, lo que representa una disminución cercana al 5.1% en comparación con el mismo período del año anterior. Esta tendencia refleja un deterioro sostenido en la entrada de recursos, marcando siete meses consecutivos de bajas anuales que reflejan un cambio en el flujo de envíos internacionales.
En particular, el mes de octubre evidenció una reducción en los envíos desde Estados Unidos, principal país emisor de remesas con más del 90% del total, alcanzando aproximadamente 5.6 mil millones de pesos, un 1.6% menos respecto al mismo mes en 2023. Este descenso se atribuye a las políticas migratorias bajo la administración de Donald Trump y a una ralentización en la economía estadounidense, factores que impactan directamente en la capacidad de envío de recursos desde ese país.
El análisis financiero señala que el monto promedio de remesa en el país se situó en 403 dólares en octubre, acumulando una media anual de 395 dólares por envío, cifras que evidencian un menor poder adquisitivo y menor número de remitentes. La caída en las remesas tiene un efecto directo en muchas familias mexicanas, ya que representan la principal fuente de ingresos para mantener necesidades básicas, como la alimentación y la salud. Según estudios recientes, casi medio millón de hogares en México dependen casi exclusivamente de estas transferencias para evitar asegurar su canasta alimentaria y escapar de la pobreza extrema.
Este descenso en el flujo de remesas también constituye el mayor retroceso desde 2013, cuando las caídas llegaron al 3.75%, y el primer descenso notable desde 2009, cuando las remesas se contrajeron en un 15.7%. La tendencia refleja un escenario económico y político desafiante que afecta la economía familiar y plantea desafíos para el desarrollo social y la estabilidad económica en territorios migrantes.
