Tandil, Buenos Aires. – Especialistas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires están desarrollando estrategias para mitigar la presencia de microplásticos, un contaminante que afecta los ecosistemas y la salud humana. Este estudio se enfoca en vías para detener su llegada a los arroyos locales.
El trabajo se realiza en el arroyo Langueyú, donde se han identificado características específicas de los microplásticos, como tamaño, forma y tipo de polímero. Investigaciones previas han encontrado que las concentraciones de microplásticos son hasta seis veces mayores en invierno, lo que resalta la necesidad de abordar el problema desde diversas estrategias.
Un dato clave revela que las microfibras de ropa representan la principal fuente de este tipo de contaminación en los arroyos urbanos. Susana Montecinos, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, confirma que estas partículas, a menudo menores a 100 micrones, son difíciles de detectar, aumentando su riesgo ambiental al ser ingeridas por diversos organismos.
El equipo de investigación, financiado por la Comisión de Investigaciones Científicas, trabaja en dos metodologías para remover microplásticos: la electrocoagulación, que agrupa las partículas plásticas para facilitar su extracción, y el uso de carbón activado magnetizado, que permite atraer y retirar microplásticos mediante campos magnéticos.
El objetivo de la investigación es evitar que los microplásticos lleguen a los arroyos desde las plantas de tratamiento de efluentes. Actualmente, se están llevando a cabo ensayos en laboratorio y, de tener resultados positivos, se planea avanzar a pruebas piloto en sistemas reales. Esta iniciativa es un paso crucial en la lucha contra un contaminante que plantea desafíos ambientales significativos.

