La creciente polarización y el impacto social de la pandemia impulsan la violencia entre jóvenes, que requiere atención integral y medidas preventivas
La violencia juvenil en México ha sido vinculada a diversos factores sociales, entre ellos el rol de las redes sociales, la polarización social y las secuelas de la pandemia de Covid-19. Expertos en educación y seguridad sostienen que el incremento en conductas agresivas responde a un contexto donde la desinformación y la falta de espacios adecuados para la participación juvenil generan apatía y riesgo de conductas peligrosas. La incorporación de programas de prevención, orientación psicológica y espacios de diálogo resulta fundamental para revertir esta tendencia. Además, la experiencia histórica del movimiento estudiantil resalta la importancia de formar ciudadanos comprometidos y participativos, capaces de canalizar su energía en acciones positivas y democráticas. La atención integral y las estrategias institucionales buscan fortalecer la cohesión social y evitar que las frustraciones se traduzcan en violencia.
