A pesar de las bajas en la tasa de interés, expertos coinciden en que el efecto en la economía mexicana sigue siendo limitado sin condiciones estructurales adecuadas.
La reducción de la tasa de interés por parte del Banco de México (Banxico) ha sido una estrategia constante para contrarrestar la desaceleración económica y la inflación persistente en el país. En la reunión del 26 de septiembre, la tasa se ajustó a 7.5%, citando la debilidad económica, la fluctuación del tipo de cambio y las presiones inflacionarias como principales argumentos. Sin embargo, la influencia de estas medidas en el crecimiento real de México es mucho menor de lo que sugieren los modelos económicos tradicionales.
Los analistas señalan que la penetración del sistema financiero en el país aún es limitada, lo que reduce el impacto de una política monetaria expansiva. Para que una bajada en las tasas ayude a dinamizar la economía, estas tendrían que situarse en niveles cercanos al 5% o menos, lo cual no se ha logrado todavía. Además, se advierte que mantener tasas altas de interés puede seguir restringiendo la actividad productiva en el corto plazo.
Otros expertos resaltan que, en México, la política monetaria influye principalmente en el tipo de cambio y en las expectativas del mercado, más que en el acceso al crédito. Una disminución en las tasas suele depreciar la moneda, lo que favorece las exportaciones y puede estimular la inversión a largo plazo, aunque estos efectos aparecen con retardos.
No obstante, los economistas coinciden en que para sostener un crecimiento significativo y sostenido, es imprescindible fortalecer el Estado de derecho, mejorar las reglas del juego, invertir en infraestructura y capital humano, y aumentar la productividad. La política monetaria por sí sola no es suficiente para transformar el panorama económico del país.
Mientras Banxico continúa con su estrategia de recortes gradual, el mercado financiero proyecta que la tasa se situará en torno al 7% para fin de año, siempre y cuando no haya novedades en la inflación o en la economía que alteren las previsiones.
