La autoridad ambiental revisa el cumplimiento de medidas correctivas en el zoológico tras su clausura y busca garantizar el bienestar animal y la seguridad sanitaria.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) llevó a cabo una segunda inspección en el zoológico La Pastora, tras su clausura temporal desde principios de octubre. La revisión tiene como objetivo comprobar que el establecimiento haya implementado las medidas necesarias para corregir las deficiencias detectadas en inspecciones previas y asegurar condiciones adecuadas para los animales y la salud pública. En una evaluación realizada en septiembre, se identificaron irregularidades graves, entre ellas el deterioro físico de la osa Mina, una especie protegida, que mostraba lesiones y signos de mala nutrición. Además, se detectaron deficiencias en los protocolos veterinarios y en las condiciones sanitarias del espacio, que incrementan el riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas como la leptospirosis. La inspección actual también contempla la revisión de la documentación presentada por el zoológico, en busca de evidencia del avance en las acciones corregidas. La protección contra enfermedades infecciosas, especialmente la leptospirosis, es una prioridad, ya que espacios cerrados con manejo inadecuado y basura acumulada facilitan la propagación del bacteria que puede afectar seres humanos y animales. La clausura del zoológico permanecerá en vigor mientras se verifica que se cumplan todos los requisitos de bienestar animal y seguridad sanitaria, y solo entonces se considerará la reapertura bajo estrictas condiciones.
