A pesar de un incremento anunciado, el gasto en instituciones especializadas en enfermedades crónicas y cáncer se mantiene por debajo de niveles previos, afectando la atención de la población vulnerable.
El presupuesto destinado a los servicios de salud para el año 2026 presenta un aumento de aproximadamente 6 % en comparación con el año anterior, sin embargo, los fondos asignados a hospitales especializados muestran significativas reducciones respecto a niveles anteriores. Aunque algunos centros, como el Instituto Nacional de Cancerología y el Instituto Nacional de Cardiología, recibirán más recursos que en 2025, mantienen una caída sustancial respecto a 2024, cuando sus presupuestos alcanzaron cifras más altas. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán enfrenta una disminución de un tercio en sus recursos, lo que puede impactar la calidad y continuidad de la atención en enfermedades como cáncer y trastornos cardiovasculares. Este escenario refleja una tendencia preocupante que limita la capacidad de respuesta del sistema de salud ante enfermedades de alta prevalencia, especialmente para las comunidades sin seguridad social, incrementando las brechas en el acceso a la atención médica. Expertos advierten que estos recortes podrían afectar no solo la atención clínica sino también la adquisición de medicinas y materiales médicos esenciales, a pesar de los incrementos en algunos rubros. Un análisis del centro de investigación económico revela que, en términos reales, el gasto en salud en 2026 sería un 26.5 % menor al de 2024, evidenciando una reducción significativa en el financiamiento, que podría poner en riesgo la cobertura de servicios especializados en el largo plazo.
