CHINA, NUEVO LEÓN. – La presa El Cuchillo, ubicada en el municipio de China, Nuevo León, iniciará un desfogue controlado a partir de la medianoche de este lunes. Esta acción forma parte de los compromisos de México para saldar parte de la deuda de agua con Estados Unidos, en cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944.
La administración municipal de General Bravo ha emitido una alerta a la población sobre la apertura de una compuerta, lo que provocará un incremento en el caudal del río San Juan. Se recomienda a los residentes mantenerse alejados de las orillas del río.
El objetivo del desfogue es entregar 150 millones de metros cúbicos de agua a Estados Unidos, lo que representa aproximadamente el 16.4% del almacenamiento actual de la presa. Esta medida se enmarca en el esfuerzo de México por cubrir 249 millones de metros cúbicos antes de que finalice enero.
La decisión ha generado inquietud entre los productores agrícolas del norte del país, quienes expresan temor por el posible impacto en el abasto de agua para sus cultivos, especialmente ante el inicio de la temporada de riego. El manejo del recurso hídrico se ha convertido en un desafío para el Gobierno federal, enfrentando presiones internas y externas.
Ante la sequía que afecta a presas binacionales como La Amistad y Falcón, que registran bajos niveles, el gobierno ha recurrido a fuentes de agua no contempladas originalmente en el tratado, como El Cuchillo y la presa Marte R. Gómez. Expertos señalan que el uso de estas presas es una medida de emergencia que ya se ha implementado en ocasiones anteriores.
La situación se complica por las demandas de los propios agricultores mexicanos, en un contexto de protestas por los precios de los cultivos y la legislación hídrica. Aunque recientemente se alcanzó una tregua para evitar bloqueos, la tensión subyace.
La temporada de riego en el distrito 026 de Tamaulipas añade presión a la operación de las presas. Se anticipa la necesidad de negociaciones entre el Gobierno federal, los estados y posibles compensaciones económicas o inversiones en infraestructura hídrica para mitigar conflictos.
Especialistas advierten que, de no implementarse medidas estructurales a largo plazo, México podría enfrentar una crisis hídrica en 2030. La administración actual se encuentra gestionando la presión de Estados Unidos y las demandas del sector agrícola mexicano en un escenario de creciente escasez de agua.
