Galicia, España. – El narcotráfico en Galicia ha sufrido un cambio notable tras la pandemia de la COVID-19, con un aumento drástico en la disponibilidad de cocaína y una reducción significativa en su precio. Los narcotraficantes han intensificado sus operaciones, aprovechando la abundancia de la droga proveniente de América del Sur.
Desde 2020, las redes de producción, transporte y distribución de cocaína han operado a plena capacidad. La producción de hoja de coca en Colombia, Perú y Bolivia ha alcanzado cifras récord, lo que ha permitido un flujo constante de alijos en Europa. La posición estratégica de Galicia como punto de entrada ha revitalizado su papel en el tráfico de drogas.
Las primeras indicaciones muestran que el precio de la cocaína ha caído, con algunos distribuidores vendiendo el kilo por tan solo 12,500 euros. Este cambio en el mercado ha beneficiado a los grandes capos, que venden mayores cantidades a pesar de precios más bajos. Sin embargo, quienes realmente están viendo mejoras son los distribuidores, que han aprovechado el incremento en la pureza y disponibilidad de la sustancia.
El contexto del consumo en Galicia también se ha visto afectado, con un creciente aumento en la demanda de cocaína. Fernando Alonso, gerente de la Fundación Galega Contra o Narcotráfico, advirtió que el consumo en áreas urbanas gallegas es similar al de ciudades reconocidas en el narcotráfico, como Barcelona y Ámsterdam. La percepción del consumo de drogas ha cambiado, haciéndolo más aceptable en entornos sociales.
El narcotráfico en Galicia enfrenta retos ante la llegada de grupos criminales internacionales. Las mafias locales están siendo desplazadas por organizaciones de otros países, lo que contribuye a una competencia feroz y, en consecuencia, a la continúa estabilización de los precios en el mercado. A medida que avanza el año, las autoridades deberán intensificar sus esfuerzos para abordar este fenómeno.

