La caída en empleos manufactureros y de construcción pone en riesgo los objetivos de crecimiento industrial propuestos para 2030, mientras el sector servicios sigue impulsando el mercado laboral.
El mercado laboral en México mostró estabilidad en la tasa de desempleo durante el segundo trimestre, manteniéndose en 2.7%, lo que equivale a aproximadamente 1.6 millones de personas desocupadas. Sin embargo, el análisis del Instituto Nacional de Estadística y Geografía revela que las cifras ocultas preocupan a los analistas: en particular, la contracción en el sector secundario, que concentra la manufactura y construcción. En este periodo, se registraron casi 118,000 empleos perdidos en la industria manufacturera y más de 226,000 en construcción, cifras que reflejan una disminución anual de aproximadamente 369,000 puestos en estos sectores.
Este escenario contrasta con el crecimiento del sector terciario, impulsado principalmente por el comercio, transporte, servicios profesionales y hostelería, que en conjunto sumaron más de 380,000 nuevos empleos en el trimestre. Dicha tendencia evidencia una economía cada vez más orientada a los servicios y el consumo, en detrimento de la industrialización, elemento central en los objetivos del Plan México, planificado para crear 1.5 millones de empleos industriales hasta 2030.
El cambio en la estructura del empleo trae implicaciones significativas a futuro. La reducción en puestos vinculados a la producción manufacturera puede limitar el aumento en productividad y salarios, ya que estos aspectos están más relacionados con empleos industriales de calidad. Además, la informalidad laboral en México crece, alcanzando el 54.8% de la población ocupada, lo que representa a más de 32 millones de trabajadores sin acceso a seguridad social ni condiciones formales, evidenciando una desigualdad regional marcada.
Este contexto refleja una divergencia regional importante, pues en estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero, la informalidad supera el 75%, mientras que en regiones como Nuevo León o Coahuila, no alcanza el 35%, indicando desigualdades que impactan el desarrollo económico y social del país.
