La Organización Panamericana de la Salud presenta un marco de acción para reducir muertes y hospitalizaciones vinculadas a la presión arterial en las Américas.
La Organización Panamericana de la Salud ha lanzado el Marco de Calidad HEARTS, una iniciativa diseñada para fortalecer el manejo de la hipertensión arterial en las naciones de las Américas. La guía, publicada en la revista The Lancet Regional Health – Americas, proporciona pasos prácticos que pueden implementarse de inmediato en los sistemas de salud, con un foco especial en la atención primaria.
La hipertensión, principal causa prevenible de infartos y accidentes cerebrovasculares, afecta a cerca del 40% de los adultos en la región, a pesar de la existencia de tratamientos efectivos. La persistencia de altas cifras se atribuye a obstáculos en la medición, el acceso a medicamentos y prácticas clínicas inconsistente. La propuesta busca revertir esta tendencia mediante estrategias dirigidas a mejorar diagnóstico, tratamiento y seguimiento.
El proyecto establece la meta “80-80-80”: que el 80% de quienes padecen hipertensión sean diagnosticados, que el 80% de los diagnosticados reciban tratamiento y que el 80% de estos logren controlar su presión arterial. Alcanzar estos objetivos no solo reduciría significativamente la mortalidad, sino que también optimizaría los recursos de salud y mejoraría la calidad de vida de millones de personas en la región.
Entre las acciones recomendadas se destacan la implementación obligatoria de tensiómetros automáticos validados, la garantía de suministro continuo de medicamentos de calidad a precios accesibles, farmacoterapia con prescripciones extendidas, y la capacitación profesional para ajustes de medicación. Estas medidas, además, incorporan herramientas simples de monitoreo para evaluar avances mensuales.
A nivel regional, el modelo HEARTS ha sido adoptado en 33 países y abarca aproximadamente 10,000 centros de atención primaria, beneficiando a más de 6 millones de pacientes mediante protocolos uniformes. En países donde su aplicación es completa, cerca del 60% de los pacientes alcanzan el control de su presión arterial, duplicando el promedio regional.
Cabe destacar que la importancia de fortalecer los sistemas de salud en la lucha contra las enfermedades no transmisibles va más allá de la hipertensión. La adopción del marco es clave para la mejora integral de la atención primaria y para reducir la carga de patologías cardiovasculares en las Américas, enfrentando un panorama de envejecimiento poblacional y aumento en los casos de hipertensión.
Los expertos instan a los responsables políticos a priorizar y escalar estas estrategias, conscientes de que su éxito puede traducirse en ahorros económicos y en vidas salvadas, reafirmando el compromiso regional con una atención más eficiente y equitativa.
