La mayoría de las metas globales muestran rezagos y solo un 17% presenta avances adecuados, poniendo en riesgo su cumplimiento en los próximos años.
Los datos más recientes evidencian que ningún Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) está en camino de lograrse en el plazo previsto. Solo una minoría de las metas muestra progresos suficientes, mientras que muchas permanecen estancadas o se han revertido. Este panorama refleja el impacto de múltiples crisis globales, incluido el aumento de conflictos, la crisis climática, las desigualdades persistentes y las limitaciones en recursos financieros, que han frenado avances en áreas clave como educación, salud y energía renovable. Aunque se han registrado logros en el acceso a la educación y la reducción de la mortalidad infantil, las desigualdades sociales y económicas siguen siendo un gran obstáculo. La crisis climática, que en 2024 alcanzó temperaturas récord, agrava los desafíos, afectando especialmente a las naciones más vulnerables. Por su parte, la dependencia excesiva de financiamiento y la carga de la deuda limitan la inversión en programas sociales y de adaptación al cambio climático. Sin esfuerzos coordinados y ambiciosos, el avance hacia un desarrollo sostenible corre el riesgo de quedar como una promesa incumplida en el plazo establecido.
