A pesar del incremento en empleos y horas trabajadas, las mujeres siguen representando solo el 17.4% de los ingresos y enfrentan desigualdad en oportunidades y sueldos en el sector de la construcción en 2024.
En 2024, la presencia femenina en el sector de la construcción en México continúa en aumento, aunque su participación aún está lejos de igualar a la de los hombres. De un total de 586,000 empleos generados en el año en la industria, solo el 16.8% de las horas trabajadas fueron realizadas por mujeres, concentrándose principalmente en los subsektores de edificación, obras de ingeniería civil y actividades especializadas.
El subsector de edificación destaca como el espacio con mayor participación femenina, con aproximadamente 42,000 trabajadoras en actividades relacionadas con la construcción de viviendas y edificios no residenciales, en contraste con más de 219,000 hombres en el mismo rubro. En obras de ingeniería civil, la presencia femenina alcanzó las 36,000 en 2024, un crecimiento sostenido desde 2022, mientras que en trabajos especializados el número de mujeres se situó en casi 19,000.
El crecimiento del empleo femenino se refleja también en el aumento de horas trabajadas y en la incorporación en distintos subsectores, pero la proporción de mujeres ocupadas aún representa una fracción menor del total. Además, la diferencia en ingresos es marcada: solo el 17.4% del monto total destinado a salarios fue para mujeres, quienes ingresaron en términos absolutos alrededor de 22,400 millones de pesos, frente a más de 105,100 millones de pesos para los hombres.
El análisis de nivel educativo revela que la mayoría de las mujeres en el sector cuentan con estudios superiores, en tanto que la mayoría del personal masculino posee educación básica. La brecha salarial se acentúa en algunas categorías, donde las remuneraciones promedio de las mujeres son significativamente menores a las de los hombres, lo que evidencia aún desafíos importantes para la igualdad en oportunidades y derechos laborales en el sector de la construcción.
Este escenario se inscribe en un contexto global donde la participación femenina en industrias tradicionalmente masculinas ha mostrado avances, pero aún persisten desigualdades estructurales. La incorporación de más mujeres y la igualdad salarial en construcción son pasos esenciales hacia un mercado laboral más justo y diversificado, que refleje las capacidades y aportaciones de todas las personas.
