San Gregorio, Ñuble. – La muerte de un adolescente de 15 años en un río local eleva a siete el total de víctimas por inmersión en la región durante esta temporada estival. Este trágico evento se produce en un contexto de creciente preocupación sobre la seguridad en cuerpos de agua no habilitados para el baño.
La región de Ñuble ha registrado un número significativo de accidentes por ahogamiento, superando ligeramente el promedio nacional en lo que va del año. A pesar de carecer de balnearios costeros como en la región de Coquimbo, la cantidad de incidentes ha sido alarmante, incluyendo varios casos trágicos en ríos y embalses locales.
Entre las víctimas, se destaca un hombre de 40 años y un niño de 12, cuyos cuerpos fueron encontrados tras un extenso operativo de búsqueda en el embalse Coihueco. En otro incidente, un joven boliviano falleció ahogado en el río Ñuble. La normalización de actividades acuáticas en áreas prohibidas ha contribuido en gran medida a este lamentable patrón.
En relación al caso del adolescente en San Gregorio, el fiscal (s) Andrés Salgado indicó que tras la alerta de su desaparición, los Bomberos y la PDI realizaron un operativo para ubicarlo en el río Diguillín. El rescate se llevó a cabo en un sector popularmente conocido por su peligro. En el presente caso, la falta de conocimiento en natación fue un factor crucial en la tragedia.
La posibilidad de fiscalizar el uso de estos ríos como balnearios es limitada. Las autoridades locales han expresado que resulta prácticamente imposible controlar el acceso y las actividades en múltiples puntos de agua. En Coihueco, el concejal Russel Cabrera destacó la necesidad de una colaboración más efectiva entre la municipalidad y las entidades relacionadas con la supervisión de actividades acuáticas.

