La contradicción de la austeridad en la nueva Corte genera críticas y tensión entre políticos.
Los ministros de la Suprema Corte enfrentan un desafío tras el rechazo de sus camionetas de lujo. Aunque sus salarios les permiten adquirir estos vehículos, el contraste con su discurso de austeridad es evidente. La crítica pública se intensifica, resaltando la percepción de falta de transparencia en el proceso de elección de estos funcionarios. La llegada a la Corte de ministros con poca legitimidad genera más escepticismo. A medida que la próxima elección se aproxima, el apoyo popular podría verse afectado. La preocupación por la credibilidad de la Corte y su conexión con la política se intensifica en un clima de desconfianza.

