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Migrantes en Fronteras Norte y Sur de México Viven Navidad con Incertidumbre

Migrantes en las fronteras norte y sur de México enfrentan la Navidad con incertidumbre, nostalgia y falta de oportunidades laborales y de establecimiento, lejos de sus familias y hogares.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad Juárez, Chihuahua. – Cientos de migrantes en las fronteras norte y sur de México pasaron la celebración de Navidad sumidos en la incertidumbre y la nostalgia, lejos de sus hogares y sin un panorama claro para establecerse en México o alcanzar Estados Unidos. La situación se agudiza por la falta de empleo, la separación familiar y las restricciones migratorias.

En Ciudad Juárez, albergues como el comedor Pan de Vida han visto un retorno de personas que previamente intentaron independizarse. La falta de documentos y oportunidades laborales ha llevado a muchos a regresar a estos refugios o a vivir en la calle. Ismael Martínez, representante del albergue, describió la situación como “muy triste”, especialmente para quienes son deportados y buscan empleo, lo cual es casi imposible sin la documentación adecuada. La temporada decembrina intensifica la carga emocional, al no poder adquirir regalos para los niños.

Lida Reyes, migrante hondureña en un albergue de Juárez con tres hijos, recordó las celebraciones navideñas en su país y lamentó no poder cruzar a Estados Unidos. Por otro lado, María del Refugio Hernández Morales, originaria de Torreón y madre soltera, expresó su anhelo de tener una casa propia, describiendo la Navidad en un albergue con sus tres hijos como “muy difícil” ante la importancia de la unión familiar.

En la frontera sur, en Tapachula, Chiapas, el panorama es similar. Migrantes permanecen en calles, albergues o cuarterías, luchando por mantener el espíritu navideño a pesar de estar estancados por las políticas migratorias. América Pérez, de la Coordinadora del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), señaló que estas fechas son emotivas, evocando la familia y el hogar dejados atrás, mientras esperan trámites y enfrentan la falta de recursos.

Amin Sánchez Hernández, migrante hondureña en Tapachula, expresó su tristeza por la lejanía de su familia, aunque ha encontrado apoyo en grupos de mujeres migrantes y se siente estable tras dos años en la ciudad. María Mercedes, también hondureña, compartió la nostalgia de pasar la Navidad con sus hijos y pareja junto a otras familias migrantes, lejos de su hogar.

Carmen, migrante cubana, enfatizó la dificultad de la Navidad, intensificada por la lejanía y el posible maltrato en México. Denunció la discriminación, la lucha por la aceptación, la falta de empleo y la lentitud en la documentación como obstáculos para la integración. En ambos extremos de la frontera mexicana, los migrantes enfrentan una Navidad marcada por la esperanza de un futuro mejor para sus hijos, pero envuelta en la incertidumbre.

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