La economía mexicana experimenta una caída en su crecimiento, situando el semáforo en rojo, una condición que no se veía desde 2021, reflejando un periodo de incertidumbre y desafíos.
La actividad económica en México muestra una tendencia preocupante tras conocerse que el Producto Interno Bruto (PIB) del país registró una caída trimestral de 0.3% durante el tercer trimestre del año, según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esta disminución marca el regreso del semáforo económico en una categoría roja, situación que no se presentaba desde el primer trimestre de 2021, en medio de las restricciones por la pandemia de COVID-19.
El sistema de evaluación económica ‘México, ¿cómo vamos?’ categoriza la salud del país usando un semáforo que va desde verde (indicador estable o en crecimiento) hasta rojo (con signo de recesión). La actualización refleja que tras un periodo de estabilidad en el nivel naranja, los indicadores muestran una desaceleración significativa que afecta diversos sectores productivos.
El análisis del Inegi revela que mientras las actividades relacionadas con la agricultura, minería y pesca (-2.9%) han sufrido una caída pronunciada, los servicios y comercio en el sector terciario han mostrado una leve recuperación con un incremento de 0.9%. Sin embargo, estas estimaciones aún no son definitivas y requieren seguimiento para entender el impacto total en la economía local.
Este contratiempo refleja un entorno de alta incertidumbre global, donde factores como la inflación, las altas tasas de interés y las condiciones externas continúan afectando la consolidación del crecimiento económico nacional. La situación actual evidencia la necesidad de políticas estratégicas para estabilizar y retomar la senda de crecimiento sostenible en México.
