La modernización del acuerdo, la inversión y la infraestructura son prioridades para fortalecer la competitividad del país
Ante la proximidad de 2026, México encara desafíos fundamentales relacionados con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la necesidad de impulsar su inversión, infraestructura y capacidades tecnológicas. La renegociación del acuerdo será un proceso determinante para definir el papel de México en la cadena de suministro regional, buscando mayor integración en servicios, innovación y sostenibilidad, mientras busca reducir su dependencia de países como China.
Es importante contextualizar que, aunque México ha logrado avances en negociaciones comerciales, enfrenta rezagos en áreas críticas como infraestructura, educación y gestión de recursos. La país debe fortalecer su marco regulatorio y mejorar la infraestructura logística para atraer inversión y asegurar un crecimiento sostenido. Para 2026, las proyecciones indican un crecimiento económico moderado, alrededor del 1.5 %, condicionado a un entorno político y económico estable que facilite la inversión y la modernización de sectores estratégicos. Además, las empresas mexicanas del sector financiero, como Banamex, se preparan para ser totalmente independientes y enfocadas en el mercado local, con prioridades en digitalización y atención a PyME y banca empresarial.
La modificación del T-MEC representa una oportunidad de consolidar un entorno más competitivo e innovador, pero requiere un compromiso firme en reformas y en promover un entorno de inversión confiable. La capacidad del país para aprovechar su ubicación y el potencial del acuerdo determinará su posición en el comercio regional en los próximos años.
