La iniciativa busca reducir la dependencia en importaciones de semiconductores, enfocándose en chips legacy y fortaleciendo el ecosistema nacional.
A partir de 2026, México inaugurará su primera fábrica de semiconductores de origen nacional, ubicada en Querétaro. La planta, en proceso de finalización con un avance del 80%, operará bajo estrictos estándares de calidad y estará destinada a producir chips “legacy”, tecnologías maduras esenciales para sectores como el automotriz, médico, aeroespacial y de seguridad. Esta iniciativa se enmarca en una estrategia que busca diversificar la producción local y reducir la alta dependencia de importaciones, que actualmente superan los 300 millones de dólares anuales, principalmente de Estados Unidos, Malasia y China.
La empresa responsable, QSM Semiconductores, nació hace cinco años tras detectar un nicho en la demanda de componentes electrónicos robustos y confiables que no compiten en la línea de productos más avanzados, sino en tecnologías consolidada y con gran aplicabilidad práctica. La expansión de su modelo integral, que abarca diseño, ingeniería y fabricación, contempla la creación de una red de plantas en diversas regiones del país en los próximos diez años, con la finalidad de formar un ecosistema productivo nacional capaz de cubrir entre el 10% y 20% de las importaciones.
De acuerdo con su CEO, Alejandro Franco, la apuesta no busca competir con las firmas globales que producen chips de última generación, sino fortalecer un segmento que continúa siendo vital en múltiples industrias industriales y de seguridad. La planta en Querétaro será un catalizador para crear empleos altamente especializados, iniciando con 150 puestos, con la visión de alcanzar hasta 1,000 en un futuro cercano mediante una estrecha colaboración con instituciones académicas.
En un contexto donde la demanda mundial de semiconductores continúa creciendo a ritmo acelerado, iniciativas como esta posicionan a México como un actor estratégico en la fabricación de componentes esenciales para la economía digital y tecnológica. La inversión proyectada supera los 150 millones de dólares en una década, reafirmando un compromiso a largo plazo con la transformación del sector tecnológico en el país.
