La erosión de recursos y el impacto climático generan pérdidas económicas significativas y afectan la sostenibilidad del país.
En 2024, México enfrentó una problemática ambiental que tuvo repercusiones económicas graves, estimándose que la degradación y el agotamiento de recursos afectaron más del 4% de su Producto Interno Bruto (PIB). Para entender mejor estos efectos, se desarrolló un sistema integral que mide la relación entre las actividades económicas y el medio ambiente, revelando el costo real del deterioro ecológico en el país.
Uno de los indicadores clave en este análisis es el Producto Interno Neto Ecológico (PINE), que en 2024 alcanzó aproximadamente 25.7 billones de pesos, lo que equivale al 76.6% del PIB a precios de mercado tras descontar los costos asociados con la sobreexplotación de recursos y la degradación ambiental. Este descenso refleja la presión que sectores económicos como el comercio, los servicios y la industria manufacturera ejercen sobre los ecosistemas, pese a ser fundamentales para la economía nacional.
El informe también destaca que los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías prolongadas y olas de calor, han comenzado a impactar severamente en la agricultura y el suministro de agua en varias regiones, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y la salud pública. La mayor pérdida ambiental se atribuye a la contaminación del aire, que genera efectos equivalentes al 2.5% del PIB, además de los daños en los suelos y recursos forestales.
En el ámbito de la extracción de recursos, los hidrocarburos encabezan la lista de gastos y deterioro, con un costo cercano a 66 mil millones de pesos. La sobreexplotación del agua subterránea y los recursos forestales continúa generando presiones acumuladas sobre estos sistemas vitales, que muestran signos de agotamiento. Por ello, a pesar de esfuerzos en protección ambiental, el gasto público destinado a estas acciones en 2024 fue de aproximadamente 233 mil millones de pesos, representando el 0.7% del PIB, una proporción que aún requiere mayor inversión para revertir los daños.
El análisis demuestra que el daño al medio ambiente no solo representa una amenaza ecológica, sino también una carga económica que limita el desarrollo sostenible del país. La necesidad de implementar políticas integradas y de inversión en prácticas responsables es cada vez más urgente para proteger los recursos naturales y garantizar un futuro económico más resiliente.
