La inversion en infraestructura enfrenta recortes que amenazan la reactivacion economica, pese a avances en estabilidad fiscal para 2025 y 2026.
El gobierno mexicano continúa enfocando sus esfuerzos en consolidar las finanzas públicas durante 2025, con el objetivo de reducir el déficit fiscal y mantener la deuda en niveles manejables. Para ello, ha ajustado principalmente el gasto programable, incluyendo recortes en inversión en infraestructura, la cual ha disminuido un 35.7% en los primeros siete meses del año, consecuencia de recortes en años anteriores también. Estos ajustes han permitido disminuir el crecimiento del endeudamiento y mejorar la percepción del mercado financiero, aunque a costa de un crecimiento económico más lento y una desaceleración durante los tres primeros trimestres de 2025. La inversión privada, tanto nacional como extranjera, también se ha visto afectada, debido a la menor asignación de recursos gubernamentales y a factores externos como las políticas comerciales estadounidenses y la incertidumbre global. Para 2026, el presupuesto planea asignar 536.8 mil millones de pesos a proyectos prioritarios, incluyendo la modernización de ferrocarriles, carreteras, aeropuertos y puertos, con la esperanza de fortalecer la infraestructura y propiciar beneficios sociales en el mediano plazo. Sin embargo, la reducción en inversión en infraestructura en los últimos años genera dudas sobre la capacidad del presupuesto en impulsar una recuperación económica sustentable, dada la importancia de estos proyectos en la conectividad y el desarrollo regional.
