La presencia de la clase media en México creció significativamente entre 2018 y 2024, reduciendo los niveles de pobreza, en un contexto de recuperación económica.
En un anuncio que refleja avances en la estabilidad económica del país, se informó que por primera vez en la historia mexicana, la proporción de población clasificada como clase media superó el 39 por ciento. Este porcentaje representa un aumento notable desde 2018, cuando la clase media constituía una proporción menor, reflejando una expansión que ha reducido también el nivel de pobreza, que actualmente afecta al 21.7 por ciento de los mexicanos.
El crecimiento de la clase media en México, del 12.4 por ciento en seis años, coincide con esfuerzos gubernamentales y políticas económicas orientadas a fortalecer el consumo y la movilidad social. La definición oficial considera como clase media a las personas que perciben ingresos superiores a los 340 pesos diarios (aproximadamente 16 dólares), satisfacción que indica una mejora en sus condiciones de vida sin llegar a considerarse en la categoría de riqueza. La reducción en los niveles de pobreza y la ampliación de la clase media son indicadores clave del progreso social y económico del país.
Este avance también tiene una dimensión política y social relevante, dado que la expansión de la clase media puede traducirse en mayor estabilidad social y incremento en la demanda de bienes y servicios. En el contexto latinoamericano, estos cambios sitúan a México en una posición favorable, evidenciando un cambio en la estructura socioeconómica que podría influir en decisiones de política pública y en el mercado interno.
El crecimiento de la clase media en México refleja un proceso que va más allá de los datos estadísticos. En un escenario global marcado por desafíos económicos y desigualdades persistentes, la ampliación del sector medio es valorada como un signo de recuperación y consolidación de un modelo que busca mayor equidad social y oportunidades para sus ciudadanos.
