Tras un año de récords, el índice mexicano prevé correcciones y volatilidad, mientras los mercados emergentes muestran potencial de recuperación global.
El índice accionario mexicano, conocido como el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), alcanzó niveles históricos en 2025, impulsado por patrones que reflejan ciclos previos de auge y caída. Tras una caída significativa del 13.7% en 2024, los analistas estiman que en los primeros meses de 2026 el mercado podría experimentar una corrección promedio del 5%, en línea con comportamientos históricos de estabilización tras recesiones. Para finales del año, se proyecta que el índice oscile entre 60,400 y 67,250 puntos, dependiendo de la volatilidad derivada de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La revisión del acuerdo comercial, uno de los movimientos institucionales de mayor relevancia en 2026, generará cierta tensión en el mercado, aunque los estudios indican que este tipo de episodios solo provocan fluctuaciones moderadas en la bolsa. Históricamente, los periodos asociados con renegociaciones comerciales han mostrado caídas cercanas al 5%, seguido de recuperaciones que apuntan a fortalecer la confianza en el mediano plazo. En ese contexto, las expectativas para el cierre del año se sitúan alrededor de los 68,500 puntos, con proyecciones conservadoras que sitúan el IPC en torno a los 64,750 puntos en los próximos 12 meses.
Por otra parte, los mercados emergentes parecen ofrecer un panorama más positivo. Factores como una política monetaria más flexible en Estados Unidos, un dólar débil y un ciclo favorable de materias primas están catalizando flujos de inversión hacia economías en desarrollo. Países como China, India, Brasil e Indonesia son considerados favoritos en este entorno, gracias a sus bancos centrales estabilizados y a una mayor credibilidad fiscal y monetaria adquirida en los últimos años.
Este cambio estructural en los mercados emergentes, que han fortalecido sus marcos económicos tras enfrentamientos prolongados con crisis recurrentes, los posiciona con mayor capacidad de aprovechar entornos externos favorables. La región mantiene valuaciones atractivas y aún cotiza con descuentos significativos frente a los mercados desarrollados. La recuperación del peso mexicano, junto con monedas como el real brasileño y la rupia india, refuerzan la expectativa de un desempeño favorable en los próximos meses. La región, por tanto, se presenta como un campo prometedor para quienes buscan diversificación y oportunidades en un escenario global en evolución.
Con este panorama, 2026 se perfila como un año de ajustes en México, pero también como una ventana de oportunidades para los mercados de mercados en desarrollo que exhiben un renovado potencial de crecimiento.
