La madre de Lluvia exige mayor celeridad en los procesos judiciales y justicia verdadera tras la pérdida de su hija, víctima de violencia sexual y negligencia legal.
La historia de Lluvia, una menor que se quitó la vida tras denunciar abusos sexuales por parte de su padre biológico, expone las fallas del sistema judicial en la protección infantil. La niña había revelado los hechos desde los 9 años, enfrentando un proceso que se vio truncado por repetidos retrasos y decisiones que permitieron la libertad provisional del agresor mediante dispositivos electrónicos de vigilancia, generando un clima de miedo y desesperación. La situación emocional de Lluvia se agravó a medida que los aplazamientos se prolongaban, afectando su bienestar y confianza en la justicia. La madre de la menor, Rocío González, denuncia que el proceso judicial no fue suficiente para salvar la vida de su hija y lamenta la lentitud con que se manejan estos casos en la actualidad. La comunidad y las autoridades deben entender la urgencia de atender con prontitud las denuncias de violencia infantil, para evitar tragedias como esta. La historia de Lluvia pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos legales y de protección para que las víctimas no sean doblemente dañadas por la impunidad y la negligencia.
