La inflación en México alcanza 3.8%, desafía proyecciones de Banxico

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Foto: Especial

El aumento en la inflación, impulsado por precios en alimentos y servicios, cuestiona las metas del Banco de México y podría impactar la política monetaria.

En la primera quincena de noviembre, la inflación en México registró un incremento modesto, alcanzando un 3.8%, superior al 3.57% reportado previamente, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este repunte llega en medio de un debate sobre la credibilidad del Banco de México (Banxico) para cumplir sus metas inflacionarias.

El aumento se atribuye principalmente a la inflación subyacente, que refleja la tendencia a mediano y largo plazo influida por la política monetaria. Durante el período, esta categoría se mantuvo por encima del rango objetivo del banco central, en un 4.473%. Los sectores que ejercieron mayor presión incluyen colegiaturas, servicios relacionados con alimentación, telefonía, mantenimiento vehicular y consultas médicas, todos con incrementos superiores al 5% anual. Por otro lado, la inflación no subyacente, que captura factores volátiles como energéticos y productos agrícolas, descendió a 1.73%, destacando una caída significativa del 7.8% en frutas y verduras.

El análisis del comportamiento de los precios en menor escala quincenal indica que las presiones en energéticos (hasta 3.90%) y en alimentos de consumo cotidiano continúan desafiando las expectativas del banco. Mientras tanto, la inflación subyacente mostró un crecimiento del 0.19% en ese período, prácticamente sin cambios en mercancías y servicios. Estas tendencias refuerzan las dudas sobre la viabilidad de que la inflación alcanzará el objetivo del 3% para fines de 2026, como proyecta Banxico, en medio de una percepción de crisis de credibilidad en sus pronósticos.

Desde una perspectiva económica, estos datos adquieren mayor relevancia en el contexto internacional, donde los Estados Unidos y otras grandes economías también enfrentan presiones inflacionarias. La persistencia de estos elementos en la economía mexicana puede influir en decisiones futuras de política monetaria, incluyendo posibles pausas en el ciclo de recortes en tasas de interés. Actualmente, el consenso apunta a que en la próxima reunión del banco central, en diciembre, se mantendrá la tasa en torno al 7%, evitando una reducción inmediata.

Reconocer las tendencias inflacionarias y su impacto en el poder adquisitivo de la población resulta fundamental para entender la dinámica económica nacional. La inflación no sólo afecta los precios de bienes y servicios, sino que también condiciona las políticas públicas y la estabilidad financiera futura, en un escenario donde la administración y el banco central enfrentan el desafío de mantener la economía en equilibrio.

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