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La historia del Château d’Ancon en Mendoza, un legado vitivinícola

El Château d’Ancon en Mendoza combina tradición vitivinícola con nuevas propuestas de enoturismo y producción agrícola.

Por Redacción1 min de lectura
La bodega mendocina combina tradición europea con producción agrícola diversa y enoturismo.
La bodega mendocina combina tradición europea con producción agrícola diversa y enoturismo.
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Mendoza, Argentina. – En el extremo norte del Valle de Uco, emerge el Château d’Ancon, una mansión rodeada de viñedos y tradiciones que celebrará su centenario en 2026. Este lugar, concebido como una residencia de verano, ha sido un pilar en la historia vitivinícola de Mendoza.

El legado de la familia Bombal es fundamental para comprender la viticultura de Mendoza. Desde el inicio del siglo XX, Lucila Barrionuevo Pescara de Bombal donó terrenos para la educación agrícola, dando vida al Colegio Don Bosco, precursor de la enología nacional. Su hijo, Domingo Lucas Bombal, construyó el Château tras formarse en Europa y liderar los negocios familiares, que abarcan extensas propiedades en Mendoza.

Château d’Ancon, con un enfoque en la producción de vinos de montaña, también diversifica su actividad con cultivos de papa, ganadería y nogales. Desde su Wine Spot, inaugurado recientemente, se ofrecen experiencias gastronómicas que combinan productos locales, impulsadas por el viudo de Lucila Bombal, Jorge Bailey. Este espacio busca atraer a una nueva generación de visitantes manteniendo su rica herencia.

Históricamente, la familia Bombal es reconocida por haber plantado viñedos a gran altura en Mendoza en 1908, estableciendo un modelo que ha influido en la viticultura. Actualmente, la bodega elabora vinos de mínima intervención en 110 hectáreas, con variedades mayormente de Chardonnay y Pinot Noir. Con un enfoque sostenible y la producción de espumantes, Château d’Ancon se posiciona como un referente dentro del sector vitivinícola.

La historia del Château d’Ancon y la familia Bombal continúa atrayendo la atención de turistas y amantes del vino, quienes pueden disfrutar de sus instalaciones y su rica oferta gastronómica. La bodega no solo celebra su legado, sino que también se proyecta hacia el futuro del enoturismo en la región.

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