El gobierno federal confirma la continuidad de los estímulos en combustibles, lo que mantiene precios estables pese a la ausencia de incentivos fiscales.
Durante la semana del 6 al 12 de diciembre, el precio de la gasolina regular en México se mantiene en un máximo de 24 pesos por litro, una medida que ha perdurado por 35 semanas consecutivas. Esta estabilidad se debe a que el gobierno federal, bajo el mandato de Claudia Sheinbaum, decidió mantener sin estímulos fiscales los impuestos especiales aplicados a los combustibles, permitiendo que las gasolineras ofrezcan precios controlados en varias regiones del país. La decisión fue formalizada en un acuerdo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que ratificó que a partir del 6 de diciembre los gravámenes al IEPS seguirán en niveles máximos, asegurando ingresos fiscales constantes para el gobierno. El asunto adquiere mayor relevancia en un contexto donde el precio final en estaciones de servicio depende no solo del impuesto, sino también de factores como logística, producción y costos operativos, que en ocasiones generan variaciones regionales. En zonas fronterizas, como Ciudad Juárez y áreas con descuentos especiales, los precios y estímulos difieren, pero en la mayoría del país esta política ha estabilizado el costo de los combustibles. La reducción de estímulos fiscales, la más prolongada en la historia reciente, ha permitido al gobierno mantener ingresos mientras los consumidores enfrentan precios estables, pese a la tendencia al alza internacional del petróleo. Este esquema busca equilibrar la recaudación fiscal con el impacto en el consumidor, en un escenario donde los precios petroleros globales tienen una influencia significativa. La decisión también responde a apertura de políticas para administrar los recursos y garantizar un control en la economía de los combustibles en México.
