Minneapolis, Minnesota. – Una profunda investigación federal ha destapado un presunto fraude masivo en el estado de Minnesota, que asciende a cerca de 9 mil millones de dólares en fondos de servicios sociales desviados. Esta alarmante suma representa casi la mitad de los 18 mil millones de dólares que el gobierno de Estados Unidos destinó a programas de asistencia en el estado desde el año 2018. El fiscal federal adjunto, Joe Thompson, describió la situación como un “fraude de escala industrial”.
El esquema ilícito, que tiene como principales implicados a miembros de la comunidad somalí en Minnesota, se ejecutaba a través de la creación de empresas y organizaciones sin fines de lucro ficticias. Estas entidades presentaban solicitudes de pago por servicios de vivienda, alimentación y atención médica que nunca fueron proporcionados. El monto del desfalco es tan considerable que equivale casi al Producto Interno Bruto (PIB) de Somalia, estimado en unos 12 mil millones de dólares.
El fiscal Thompson detalló que la red de corrupción ha experimentado un crecimiento exponencial, pasando de una sospecha inicial de mil millones a la estimación actual de 9 mil millones de dólares. “Cada día que levantamos una piedra, encontramos un nuevo esquema de fraude de 50 millones”, declaró el funcionario. Hasta la fecha, se han presentado 92 acusaciones formales y 57 personas ya han sido condenadas. Entre los nuevos cargos se incluyen casos de “turismo de fraude”, donde individuos de otros estados viajaban a Minnesota atraídos por la facilidad para sustraer dinero público.
Este escándalo ha generado una considerable presión política sobre el gobernador demócrata Tim Walz, quien aspira a la reelección en 2026. Tanto críticos como opositores han cuestionado la supervisión estatal de estos fondos destinados a las familias más necesitadas. El gobernador Walz ha defendido su gestión, asegurando que su administración no tolerará actos delictivos y colabora activamente con las agencias federales para asegurar la captura de los responsables. Se presume que una parte significativa del dinero desviado fue enviado al extranjero o invertido en la adquisición de artículos de lujo.
