La tradición de visitar tumbas infantiles en Día de Muertos, en Azcapotzalco, combina memoria, comunidad y un acto de amor por los pequeños que descansan allí.
Durante las festividades del Día de Muertos en la alcaldía Azcapotzalco, el Panteón San Isidro se convierte en un símbolo de memoria y solidaridad. Familias locales y visitantes llegan con flores, juguetes y dulces para honrar a los niños que descansan en ese cementerio, creando una tradición que desde hace varios años fortalece los lazos comunitarios y preserva la memoria de los pequeños. Uno de los ejemplos es la historia de la familia Nava, quien desde 2020 ha visitado la tumba de su hija Romina, fallecida en gestación, y ha extendido su acto de cariño a otros niños del lugar, muchos de los cuales permanecen sin visitas regulares. Esta práctica refleja el valor de mantener viva la memoria de los menores y ofrecerles un espacio de paz y afecto en un día tan significativo. La comunidad reconoce la importancia de respetar las tumbas y resguardar estos espacios sagrados contra actos vandálicos, reafirmando el compromiso de mantener vivas las historias y recuerdos de los niños que habitan en esa sección del panteón.
