La actividad económica en México se desacelera, con posibles contracciones en el último trimestre del año, afectando la recuperación del país.
La economía mexicana continúa mostrando indicios de debilitamiento que podrían llevarla a una recesión técnica en 2025. Diversos análisis financieros advierten que, tras la caída de 0.3% en el Producto Interno Bruto (PIB) durante el tercer trimestre, y con expectativas de un crecimiento nulo en octubre, la probabilidad de que el crecimiento económico se contraiga en los últimos meses del año aumenta significativamente. Entre los factores que contribuyen a esta tendencia destacan las dificultades en sectores clave como la construcción y la manufactura, que enfrentan bajos niveles de inversión, aranceles vigentes y una demanda interna que se desacelera, reflejándose en menor confianza de los consumidores y menor dinamismo en los servicios y comercio. La desaceleración en las actividades terciarias y secundarias evidencia una economía que pierde impulso, poniendo en duda la recuperación y resaltando la vulnerabilidad del crecimiento en el escenario actual. Expertos económicos consideran que si estas tendencias persisten, México enfrentará una contracción del PIB en el cuarto trimestre, requiriendo ajustes en políticas para evitar una recesión formal.
Como contexto, la apreciación de estas señales de desaceleración se produce en un entorno internacional marcado por incertidumbres económicas y comerciales, además de desafíos internos relacionados con inversión y confianza del consumidor. La situación actual subraya la importancia de implementar medidas que fortalezcan los sectores productivos y estabilicen la economía en un escenario de alta volatilidad global.
