Pese a una contracción del 0.3% en el PIB, las condiciones favorables y la confianza inversora mantienen la estabilidad económica del país.
El panorama económico de México muestra signos de resistencia a la desaceleración global, a pesar de que en el tercer trimestre del año el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo ligeramente un 0.3% en comparación con el trimestre anterior. Esta caída se atribuye principalmente a la debilidad en el sector industrial, que experimentó una reducción significativa del 1.5%, siendo la caída más marcada desde 2020, el año del inicio de la pandemia. Además, la minería sufrió una contracción del 8.45%, y la actividad constructora disminuyó un 2.7%, mientras que las manufacturas mantuvieron un crecimiento casi nulo.
A pesar de estos indicadores negativos, el entorno económico general permanece estable gracias a la confianza de los inversionistas. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destacó que el país sigue siendo atractivo para la inversión tanto nacional como extranjera, apoyada en un sólido programa de crecimiento en inversión pública y en la creación de empleos. En octubre, se reportó el mayor número de empleos históricos en la nación, reflejando una recuperación en el mercado laboral que favorece la estabilidad social y económica. Con una visión optimista hacia el cierre del 2024 y el próximo año, las autoridades consideran que el modelo económico en marcha continúa demostrando solidez y resistencia frente a las turbulencias internacionales.
El contexto global, marcado por tensiones comerciales y cambios en la demanda en Estados Unidos, ha contribuido a la desaceleración del país, pero la diversificación de la economía y las políticas de infraestructura respaldan un panorama prometedor para 2025 y 2026.
