La debilidad industrial y el estancamiento de los servicios afectan las metas de crecimiento anual, proyectando un cierre por debajo del 1.8%.
El Producto Interno Bruto (PIB) de México terminó el tercer trimestre con una caída del 0.3%, reflejando una economía vulnerable que pone en duda las proyecciones oficiales de crecimiento para el cierre del año. Este retroceso, que se presentó tanto a nivel anual como trimestral, evidencia la persistente fragilidad del sector industrial, que registró una disminución del 3% en comparación con el mismo periodo del año anterior y un descenso del 1.5% respecto al trimestre previo. Además, el sector de servicios, crucial para dinamizar la economía interna, mostró un crecimiento marginal de apenas 0.9% en comparación con 2023, y un mínimo avance de 0.1% respecto al segundo trimestre. La desaceleración en estos componentes económicos constituye un desafío importante para cumplir con los objetivos de crecimiento estimados por las autoridades, que sitúan la expansión por encima del 1.8%. En un contexto de búsqueda por elevar la recaudación, existen debates sobre medidas como la asignación del espectro, sin que se hayan contemplado reducciones en su costo, lo cual refleja las experiencias y preocupaciones del sector telecomunicaciones.
