Mar del Plata, Buenos Aires. – Un proyecto que comenzó en un garage ha evolucionado en Aerodyca, una empresa pionera en el desarrollo de aviones no tripulados destinados a la agricultura, la seguridad y formación de pilotos. Fundada por Andrés Ferrín y Romina D’Orso, la firma acumula más de 25 años de experiencia en el sector.
Andrés Ferrín, apasionado por el vuelo desde su infancia, recuerda que su trayectoria se inició en el aeromodelismo. En 1998, junto a su padre, comenzó a fabricar blancos remolcados para la Fuerza Aérea, lo que llevó a la empresa a enfocarse en el aerodinamismo, un aspecto clave en sus diseños. La compañía ha adoptado normativas internacionales para asegurar la calidad de sus productos.
El Pegasus I fue su primer diseño redundante, mejorando la seguridad en operaciones, seguido por aviones como el Tehuelche y el Chimango, este último con capacidad de carga de 40 kilos y hasta ocho horas de vuelo. La innovación constante es el sello de Aerodyca, cuya próxima creación, el Hornero, promete un despegue vertical sin pistas y un sistema eléctrico.
La diversidad climática en Argentina plantea desafíos únicos para los UAV. Ferrín destaca que cada aeronave es diseñada según las condiciones específicas del lugar de operación, lo que incluye pruebas en temperaturas extremas. Este enfoque local garantiza un rendimiento óptimo en el territorio argentino, un factor que no pueden ofrecer productos extranjeros.
La capacitación de los pilotos es esencial para la longevidad de estos sistemas. Ferrín enfatiza la importancia de transferir conocimientos entre operadores, lo que impacta directamente en la eficacia y seguridad de las operaciones. Aerodyca no solo innova en tecnología, sino que también se compromete a formar a los futuros líderes en la operación de aeronaves no tripuladas.

