Una propuesta innovadora que redefine los objetivos económicos globales, priorizando la calidad de vida y la conservación del planeta.
En el contexto actual, el Producto Interno Bruto (PIB) ha quedado en evidencia como una medida insuficiente para evaluar el progreso de una sociedad. Aunque refleja movimientos económicos, no captura aspectos esenciales como la salud, la sustentabilidad ambiental o la igualdad social. Este enfoque ha contribuido a problemas globales, como el deterioro ambiental, desigualdades crecientes y un nivel de bienestar que no mejora con mayores ingresos.
Diversas alternativas han surgido para corregir estas deficiencias, entre ellas una propuesta que combina ciencia y sencillez: la plataforma conocida como “La Dona”. Este modelo establece un círculo interior que define el nivel mínimo social y ambiental, y un límite exterior que marca los límites planetarios. Entre ambos, se sitúa el espacio seguro donde la economía trabaja para beneficiar a las personas sin sobrepasar los recursos naturales. La Dona inspira a gobiernos, empresas y comunidades a orientar sus esfuerzos hacia un desarrollo verdaderamente sostenible y equitativo, poniendo el bienestar humano y la conservación del entorno en el centro de las políticas.
Esta propuesta surge en un momento en que la comunidad internacional busca nuevas métricas que permitan un crecimiento consciente. La adopción de la Dona implicaría un cambio de paradigma: que la economía sirva a la vida, respetando los límites del planeta y promoviendo una distribución justa de los recursos. Su implementación prometen facilitar decisiones más justas y sustentables, en línea con los retos del siglo XXI.
