Expertos advierten que, debido a la baja en ingresos petroleros y tributarios, la deuda del país podría desaparecer en dos años si no se implementan medidas adicionales.
En la actualidad, la deuda neta de México se sitúa en torno al 53% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que la deuda total, o bruta, alcanza el 58.1%. Estas cifras reflejan las obligaciones totales del gobierno frente a sus activos financieros líquidos, como efectivo y equivalentes. Para el cierre del año en curso, las proyecciones indican que la deuda neta podría avanzar hasta aproximadamente el 54.3%, y la deuda total al 59.3%, en 2026.
El análisis de estudios económicos sostiene que las restricciones en los márgenes fiscales, derivadas de una reducción en los ingresos petroleros y una estabilidad en los recaudatorios tributarios, dificultan el crecimiento de los recursos del país. Esto, sumado a la actual estructura fiscal, sugiere que en un período de uno a dos años, sería posible que la deuda pública alcance el 60% del PIB. Como resultado, expertos advierten que sin cambios en las políticas fiscales, México enfrentará una tendencia al aumento en su endeudamiento, lo que podría poner en riesgo la estabilidad económica futura.
El coordinador de Estudios Económicos en Banamex destacó que los esfuerzos tributarios efectuados hasta ahora son insuficientes para contrarrestar los bajos ingresos petroleros, lo que limita las posibilidades de mantener la deuda en niveles controlados. La consolidación de estas cifras resalta la importancia de revisar las estrategias fiscales y de ingresos del país para evitar un crecimiento descontrolado del endeudamiento.
Este escenario refleja la urgencia de implementar reformas estructurales y políticas fiscales que permitan a México administrar de mejor manera sus finanzas públicas, asegurando estabilidad en medio de un entorno global económico complejo y cambiante.
