Pontevedra, Galicia. – La autovía A-52, que conecta el sur de Galicia con el resto de la península, enfrenta un grave deterioro que pone en riesgo la seguridad de miles de conductores. Los baches y socavones han convertido la travesía en un desafío constante, complicando el flujo vehicular diario.
En el tramo entre Vigo y Ourense, los problemas son evidentes. Las obras de mejora en el túnel de A Caniza han dejado un carril cortado por meses, lo que genera atascos significativos. Las soluciones temporales han sido insuficientes para abordar el estado de abandono que sufre esta vital vía de comunicación.
Las estadísticas del Ministerio de Transportes revelan que, en 2024, el túnel de Alongos registró un promedio de 30,115 vehículos diarios, incluyendo un alto porcentaje de camiones pesados, lo que agrava aún más la situación en los tramos más deteriorados. En A Gudiña, un 21% de los automóviles son pesados, lo que intensifica la necesidad de mejoras urgentes.
El recorrido desde Ourense hacia Zamora muestra un progresivo deterioro del asfalto. La señalización obliga a reducir la velocidad a 80 km/h incluso en tramos donde no hay trabajos consagrados. Los baches y grietas han creado un peligro adicional, especialmente en puntos críticos como el kilómetro 166, donde el carril derecho se ha visto obligado a cerrarse por las malas condiciones.
A pesar de algunos esfuerzos temporales, el estado de la A-52 no presenta mejoras a largo plazo. La entrada a la provincia de Ourense se encuentra con cortes prolongados debido a obras, lo que causa demoras significativas. Solicitudes de atención urgente a este problema continúan sin respuesta por parte de las autoridades responsables.

